Poner precio a una oferta suele ser una de las decisiones más difíciles cuando estás montando un negocio.
Muchas emprendedoras acaban fijando sus precios por intuición, copiando a la competencia o, peor aún, cobrando «lo que creen que la gente estará dispuesta a pagar».
El problema es que ninguna de esas opciones tiene en cuenta el tiempo que has invertido, tus costes, los impuestos, las comisiones de las plataformas o el margen que necesitas para que tu negocio sea rentable.
Esta calculadora te ayuda precisamente con eso.
No pretende decirte cuánto debes cobrar, sino darte una referencia objetiva sobre la que empezar a tomar decisiones con criterio.
Porque el precio perfecto no existe. Existe el precio que tiene sentido para tu negocio, para el valor que aportas y para el momento en el que se encuentra tu marca.
Por eso, además de utilizar esta calculadora, te recomendamos dedicar unos minutos a investigar el mercado, analizar cómo están posicionadas otras ofertas similares y valorar qué hace diferente a la tuya.
La calculadora pone los números. El criterio lo pones tú.
Usa esta herramienta como guía orientativa. El precio final también depende de tu posicionamiento, confianza, mercado y valor percibido.
No existe una fórmula única. Lo recomendable es valorar el tiempo invertido, los costes, el beneficio que quieres obtener y compararlo con ofertas similares del mercado. Después podrás ajustar el precio según el posicionamiento de tu marca y el valor que aporta el curso.
Además del tiempo que dedicas a las sesiones, conviene tener en cuenta el trabajo previo, el seguimiento, la preparación del material y tu experiencia profesional. Una mentoría no solo vende horas; vende acompañamiento y transformación.
Empieza calculando cuánto necesitas facturar para que tu negocio sea rentable. Después analiza el valor que genera tu servicio para el cliente, la competencia y el posicionamiento que quieres construir. Evita poner precios únicamente por miedo a vender menos.
No.
La competencia puede servirte como referencia, pero nunca debería ser el único criterio. Sus costes, experiencia, posicionamiento y objetivos probablemente sean diferentes a los tuyos.
Porque tus clientes no compran tu tiempo.
Compran un resultado.
Las horas pueden ayudarte a calcular un precio mínimo rentable, pero el precio final también depende del valor percibido, de la demanda y del problema que resuelve tu oferta.
Si eres autónoma en España, normalmente tendrás que contemplar el IVA cuando corresponda, además de las comisiones de plataformas de pago o herramientas de venta. Si lo que ofreces son servicios profesionales, además tendrás que descontar el IRPF correspondiente.
Es importante calcular el beneficio sobre el importe que realmente llega a tu cuenta y no sobre el precio que paga el cliente.
No.
La calculadora ofrece una referencia basada en datos objetivos. Después tendrás que aplicar criterio, analizar el mercado y decidir el precio que mejor encaja con tu estrategia y con el momento en el que se encuentra tu negocio.
Es importante calcular el beneficio sobre el importe que realmente llega a tu cuenta y no sobre el precio que paga el cliente.